Hotel, dulce hotel.

Me encantan los hoteles. Uno de mis sueños de empresaria frustrada sería tener el mío propio, y  hasta tengo pensado cómo sería, dónde, etc. Dando vueltas de aquí para allá me he alojado en unos cuantos, algunos mejores que otros, y otros cuantos bastante peores, la verdad, porque hasta ahora lo primero que miraba era el precio. Y a partir de ahí, si daba el presupuesto, empezaba a ponerme exigente: que si el desayuno, que si el spa, las vistas, la piscina…

Sin embargo, ahora que somos más de dos, han cambiado las prioridades, y lo más importante viajando con niños es encontrar un sitio donde estén a gusto. Estos días, preparando un trabajillo, he estado mirando webs y artículos sobre hoteles y niños. Me he parado a pensar cuáles son las cualidades y los detalles que convierten un buen hotel en un buen hotel para niños, y he encontrado sorpresas bastante agradables, porque junto a esa nueva tendencia de hoteles sin niños, supuestamente para garantizar el relax y el descanso de los huéspedes, hay empresas y establecimientos que se esfuerzan por llegar al público familiar, incorporando facilidades y extras que nos hacen la vida más agradable. En la web de Familias en ruta nos proponen una serie de recomendaciones para elegir bien.

Quizás lo más importante sea la seguridad y la comodidad. Actualmente, casi todos los establecimientos cuentan con dispositivos de seguridad para enchufes y ventanas, y medidas especiales si tienen piscinas infantiles y áreas de recreo para niños. Además, en casi todos suelen facilitarte un calientabiberones, una cuna o una trona si lo solicitas. Pero hay sitios que van más allá, con baños y mobiliario especialmente adaptado a su tamaño y sus necesidades, además de habitaciones comunicadas y familiares. Y por supuesto, servicios de canguro y/o guardería por si necesitas algo de tiempo o simplemente, un respiro.

También es importante considerar los horarios de entrada y salida, especialmente si dependéis del horario de unos billetes cerrados. Muchos hoteles ofrecen la posibilidad de acceder a unas duchas, o un área de siesta si tienes que salir más tarde.

Además, está el ocio. Parques y piscinas infantiles, programas específicos de actividades secuenciados por edades y salas de juego harán vuestra estancia mucho más agradable para todos. Por último, hay que prestar atención al precio, ya que hay numerosos descuentos y combinaciones para ajustar el presupuesto en los viajes familiares.

Algunas sugerencias para escoger un hotel.

Pero pasemos a la práctica. Una vez que hemos establecido cuáles son esas necesidades que van a determinar nuestra elección, hay múltiples opciones, a cual más apetecible. Aquí os dejo unas cuantas:

– En las islas. Mallorca, Menorca e Ibiza son una de mis asignaturas pendientes. Espero escaparme unos días esta primavera, y un par de sitios que me han encantado son los apartamentos Cala d’Or Playa, en Mallorca, y el Royal Son Bou en Menorca. El primero cuenta con una minidisco, un Splash Park (un parque infantil a base de fuentes con chorros de agua donde remojarse a gusto que sé que volverá loca a mi Gordi), y está rodeado de calas de arena blanca. Un gran punto a su favor es que a tu llegada te espera un welcome pack: una compra con todo lo básico para el primer día. En cuanto al Son Bou, se define a sí mismo como “un hotel pensado exclusivamente para las familias”. Ambos se encuentran en la lista de hoteles premiados por Trip Advisor.

– Navidad en Cataluña: La cadena Vilar Rural cuenta con hoteles rurales estructurados a modo de pequeños pueblos donde pasar unos días familiares en la naturaleza. El Vilar Rural de Cardona, cerca de Barcelona, tiene granja, huerto piscina climatizada y un programa de actividades especial para Navidad.

– Vuelta a la Prehistoria. Hoteles temáticos hay muchos y variados, aunque parece que la prehistoria es una constante, ya sea en versión Picapiedra, como los Sol Meliá, o en un spa como este de Teruel, que combina un área exclusivamente para adultos con otra para niños (menores de cinco, acompañados).

-La mejor opción. Para mí, la cadena Novotel (Accor). Hoteles urbanos donde los menores de 16 tiene desayuno y alojamiento gratuito en las habitaciones familiares, con cuna, trona y regalito para ellos. Canales de dibujos, salas de juegos, biblioteca infantil y hasta posibilidad de solicitar una consola en la habitación, además de una guía local adaptada a viajeros con niños

– Sigo soñando. Cuando me toque la lotería, ya tengo elegidas unas cuantas opciones. ¿Qué tal convivir con jirafas por unos días, o hacer un safari fotográfico por la sabana? Me pido cualquiera de los hoteles keniatas de la cadena Tamimi.  En el otro extremo climático, dormir en un iglú en Laponia con visita incluida a casa de Santa Claus. Y que no falte espectáculo, con el  circo Raluy de gira en una caravana de los años treinta.

¿Y vosotras, qué le pedís a un hotel ahora que sois mamás?

**La foto destacada es de la web del Giraffe Manor, de la cadena Tamimi
 
Publicado originalmente en ¡Qué pequeño es el mundo! el 26 de noviembre de 2013
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