Barrigas en remojo: natación en el embarazo.

Después de un par de semanas laaaargas y complicadillas por temas que  no vienen al caso, ayer por fin llegamos a casa, y en vez de deshacer las maletas, cogimos las mochilas y nos fuimos a la piscina, la Gordi y su padre a su clase de natación para bebés, y yo, a ese ratito de paz subacuática, de relajación absoluta que consigo cuando nado. No sé si será por la sensación de aislamiento que me proporciona el agua, sin oír otra cosa que mi propio chapoteo, o porque dentro me siento bastante menos torpe que fuera, pero me encanta la natación, y en estos días en que mi barriga va alcanzando un tamaño desproporcionado, es el único ejercicio que me apetece hacer.

Desde luego, no voy a descubrir nada nuevo si os digo que la natación va genial en el embarazo: es uno de los deportes suaves que suelen recomendarse junto el yoga y las caminatas, especialmente porque el agua reduce nuestro peso, haciendo que nos cansemos menos y reduciendo el impacto del ejercicio y el riesgo de lesiones. Pero además, tiene todas estas ventajas:

  • Mejora  muscular: Es un deporte que tonifica todos los grupos musculares, incluyendo la musculatura pélvica, con el factor añadido de la resistencia del agua, mejorando la tonificación muscular, fuerza y movilidad. Así, ayuda a luchar contra la flacidez y a mantener fuertes los músculos abdominales, con lo que reduce el dolor de espalda y la presión sobre el nervio ciático.
  • Mejora de la circulación sanguínea. El agua favorece la oxigenación muscular y beneficia al sistema cardiorespiratorio, contribuyendo a reducir los problemas de pesadez en las piernas, varices, hemorroides y retención de líquidos.
  • Mejora la respiración, porque al tonificar el diafragma, mejora la ventilación pulmonar.
  • Incrementa la flexibilidad articular, algo imprescindible de cara al parto.
  • Acelera el metabolismo, ayudando a controlar el peso.
  • Relaja, por el simple hecho de practicar ejercicio, y por el masaje continuo que realiza el agua sobre nuestra piel y músculos.
nataciónedited

La foto destacada es de la Revista Mujer de La Tercera, Chile.

 En cuanto a técnica y estilo, por más vueltas que le doy a la Red, encuentro poca información específica para embarazadas, más allá de las típicas recomendaciones y consejos de seguridad. En general, se puede decir que es mejor practicar aquel estilo con el que te sientas más cómoda, evitando el estilo mariposa porque contrae en exceso la zona lumbar. Cada uno aporta ventajas específicas:

  • Braza:  Está especialmente recomendado porque le da protagonismo a los grupos musculares implicados en el trabajo de parto, permite relajar las tensiones involuntarias de la espalda y una práctica más suave y controlada. Sin embargo, es importante dominar la postura y la respiración para evitar lesiones y sacar el máximo rendimiento del ejercicio. En este artículo de I-natación nos ofrecen toda la información necesaria para mejorar en este estilo.
  • Espalda:  Muy adecuado para los dolores de espalda y caderas, especialmente cuando la panza empieza a pesar. Permite repartir mejor el peso, relajarnos después de algunos largos a crol o braza. Es mejor practicar la doble brazada, y si la barriga pesa demasiado, bajar un poco el culete, con una posición de que hará que tanto el bebé como tú estéis más cómodos.
  • Crol: Nadando a crol el ejercicio es más intenso, realizas un mayor trabajo muscular y cardiorespiratorio, con lo que quemas más calorías y tonificas más los músculos. Personalmente, es mi preferido, por la sensación de estiramiento que provoca, permitiendo que cada músculo se “desperece”. Para mejorar la técnica y el estilo, aquí tenéis un par de vídeos.

Además, una de las ventajas más significativas que la natación me está aportando en el embarazo es un mejor control de la respiración, pues la reducción de la capacidad pulmonar es una de las molestias que más me afectan. Para ello, me he sacado algunos consejillos y trucos para mejorar la respiración en el crol de aquí.

Hasta aquí, os he hablado exclusivamente de natación, porque es el deporte que me gusta practicar, con barriga y sin ella. Sin embargo, para quien quiera hacer deporte en el agua orientado a embarazadas o de una forma más controlada, las piscinas y centros deportivos suelen tener programas específicos de aquagym y aquafitness. Para terminar, os dejo con esta entrada del blog de Enpsicina-2, un punto de vista interesante, porque combina lo personal y lo profesional, sobre la natación en el embarazo.

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