¿Por qué los porqués?

Mi hija tiene dos años y medios y su frase preferida es ¿Por qué?lo que a veces me llena de orgullo y satisfacción y otras me desespera: Marina, vamos a lavarnos la cara, ¿Por qué?; Marina, no te metas el dedo en la nariz, ¿Por qué?;¿Por qué hace calor?, ¿Por qué es de noche?…. Igual que en su fase del NO, ahora creo que se le ha olvidado hacer una oración afirmativa, todo son preguntas.

Y mira que intento evitarlo, porque sé que la curiosidad es uno de los mejores dones que te da la vida, pero a veces se me escapa un Porquesí, porquenó, porquelodigoyó!. Y agotada de tantas preguntas y respuestas (El colmo, después de una serie de preguntas interminables sobre el capítulo de Peppa Pig en curso: Mamá, ¿por qué lo sabes todo?) me acuerdo de mi padre, que se ríe encantado con la situación. Igualita que tú, me dice saboreando lo que el llama su “venganza”; O Anda que no te queda ná, porque mi hermano pequeño, a sus dieciocho, sigue buscando el porqué de todo.

Así que, al final, me río yo también, respiro y me saco una respuesta del bolsillo, aunque sea a la gallega, otra pregunta, o quizás un cuento chino, porque sé bien que los porqués nos impulsan a vivir, a buscar, a pensar, a crear. Nos hacen más humanos.

Así, hoy que es viernes, un poco de música para celebrar la curiosidad: Oito anos (Gabriel), de la brasileña Adriana Calcanhotto, o Adriana Partimpim, su alter ego cuando se dirige al público infantil con tres discos preciosos para que grandes y chicos disfruten de la música de esta brasileira.

 

** La foto destacada es de la cantante con su “look Partimpim”, y está tomada de una artículo del blog portugués de divulgación científica Viver a Ciência, donde podéis encontrar la letra de la canción.

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2 Respuestas a “¿Por qué los porqués?

  1. jajajaja!! Celebro contigo la existencia de los porqués!! Son deliciosos cuando les coges el truco 😉
    Mi respuesta favorita suele ser la primera que se me pasa por la cabeza, a veces son totalmente fantásticas y otras absurdas… pero son las más sinceras porque no busco aleccionarle, ni tener respuestas para todo. Creo que verdaderamente ell@s sólo buscan aprender a buscar porqués…
    Que bonita entrada María, un besazo!

  2. Pingback: El hijo del elefante, un cuento de Kipling | Mundo Pequeñino·

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