Alucinaciones: el Hombre del Saco & Instagram

No duermo. Nada. Hace días.

Y ya no es porque esté cerrando todos los bares de Madrid, sino porque comparto casa -y cama- con dos seres que dependen de mí, Lagartija y Osopanda. Lagartija, de casi tres, es como su nombre indica un puro nervio que se cruza el pasillo y se mete en mi cama cada noche porque tiene “superfrío, supermiedo, o porque no quiero dormir sintigo“. Y me gusta dormir con ella, menos cuando se pega a mis riñones y empieza con su baile nocturno. Osopanda tiene 6 semanas, y eso es bastante razón para dormir lo justo. Cuando las dos se ponen de acuerdo, las noches son catastróficas.

Nunca he tenido insomnio. Ni en los peores momentos de mi vida los problemas me han quitado el sueño. Quizás porque mi cerebro no está preparado para funcionar sin dormir. Por eso, ya sea por las fiestas o por la crianza, cuando no duermo suficiente durante varios días seguidos, no proceso bien lo que veo y oigo. Quizás decir alucinaciones es demasiado. Digamos que a veces oigo y veo cosas que no acabo de entender del todo.

Mi hermano pequeño viene a verme a media mañana. Tomamos café, comentamos las noticias (Bye, bye, Gallardón), cotilleamos un poco. Con su cuenta de Instagram ilustra las historias que me cuenta, porque yo a las nuevas generaciones las tengo un poco perdidas. Y así, una cosa lleva a la otra y acabamos viendo el de su ex, que está con una beca en la Universidad de Little Rock.

¿Conocéis aquella teoría de los seis grados de separación? Pues es cierta. Tres o cuatro fotos de americanas y acabo viendo en pantalla a mi Osopanda con ese horrible gorrito de bayeta que le plantaron en el hospital. Al principio yo ni cuenta, creo que es una foto nuestra, pero mi hermano me planta un codazo en los riñones porque estamos en el Instagram de una tal Carole que dice que Osopanda es Siobhan, su hija recién nacida, y que le cuenta al mundo su estupendo parto con fecha y medidas de la criatura incluidas.

Lo primero que pienso es que el parecido es asombroso, que todos tenemos un doble en el mundo. He dicho que no duermo y voy lenta de reflejos, ¿verdad? Pues eso, que tardo pero al final reacciono y me doy cuenta que alguien me ha robado virtualmente a mi hija pequeña. Y lo que creo que es una alucinación, es verdad. Porque esa foto, como otras muchas, ha estado perdida por la red: perfiles de Wassap, redes sociales, almacenamiento en One Drive… De una forma u otra forma ha llegado a manos de esta loca que se está inventando una familia de corta y pega, jugando a las casitas digitales con mi cachorra. Y flipo.

Cuando el susto medio se me pasa, investigo un poco y doy con un par de noticias que hablan de los baby role-player, comunidades de Instagram donde la gente crea familias falsas con fotos que encuentran por la red, se inventan vidas paralelas, e incluso juegan a agencias de adopción (No quiero pensar en otras cosas menos inocentes).

Enseguida paso a la acción. Primero, indignadísima, escribo a Instagram para denunciar a la tal Carole, y justo después lanzo un grito huracanado -virtual, eso sí- a toda mi parentela  para que quiten a las niñas de sus perfiles de wassaps, facebooks, twiteres y demás. Después, hago lo propio, y aunque yo no soy de colgar sus fotos, borro también los historiales de conversación del móvil, el almacenamiento online… Mi hermano me mira alucinado. Se ríe y me dice que no me vuelva loca.

¿Que no me vuelva loca? Ya lo estoy. ¿Os he comentado que no duermo? Cuando se va, escondo el álbum de fotos debajo de la cama. Por si acaso.

                                        hombre del saco

* Nota: esta es una historia de ficción basada en un artículo de la revista Fast Company. No me ha pasado, pero visto lo visto, puede pasarle a cualquiera. Ninguno de mis hermanos tiene una ex en EEUU, y por supuesto, no les cotilleamos sus perfiles de Instagram, ¡Faltaría más! 😉 Lo de que no duermo, por desgracia, es verdad.

** La foto destacada es una ilustración de Miguel Ángel Díez para El hombre del saco, un cuento con texto de Enric Lluch que forma parte de la colección “El baúl de los monstruos“, publicada en castellano por Ediciones Algar.

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4 Respuestas a “Alucinaciones: el Hombre del Saco & Instagram

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