Mercados y mercadillos: El Jueves, Sevilla

Uno de los rincones donde mejor se puede observar la vida, la fauna y la personalidad de una ciudad son sus sus mercadillos. Rincones que surgen de forma más o menos temporal, que alteran la vida del barrio durante unas horas o unos días sumando vida y color y ofreciendo al paseante, comprador o simplemente curioso, una ocasión para detenerse y encontrar tesoros para todos los gustos.  Ropa de segunda mano, libros, flores, antigüedades, artesanía… Prácticamente en cada ciudad de Europa hay un mercado o un mercadillo por descubrir, empezando por los más de 350  mercadillos de Londres y terminando por el Marché-aux-puces de St. Ouen, en París, paradigma de todos los mercados de pulgas habidos y por haber. Y Sevilla no podía ser menos.

Probablemente no haya una ciudad más estereotipada en España. Quien no la conoce, suele asociar Sevilla con la Feria, la Semana Santa y la sarta de tópicos sobre Andalucía que los medios se encargan de perpetuar. Pero Sevilla es mucho más. Es una ciudad con una magia propia, especial; una ciudad moderna y amable, que sonríe al paseante y lo sorprende casi en cada esquina. Y el mercadillo de los Jueves en la calle Feria es uno de sus rincones más pintorescos y divertidos.

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Y alrededor de los puestos, como suele suceder, compradores, vendedores, curiosos y paseantes llenan de ambiente festivo la calle, convirtiendo este mercadillo en un punto ideal para que el viajero empiece a explorar Sevilla, haga una parada en su itinerario, o simplemente para que los de fuera y los de aquí perdamos con alegría las mañanas de los Jueves.

De compras por los alrededores

En línea con la temática del mercado, la Calle Feria cuenta con varias tiendas de segunda mano, antigüedades y una librería de viejo que abren el resto de días. Además, al final de la calle nos encontramos con Padilla Libros, una editorial comercial donde se pueden encontrar ediciones de autor, pero también unos preciosos exlibris, carteles, bulas papales y cuadernos para apuntar de todo, desde las recetas de tu abuela hasta las razones para dejar a un novio pelmazo.

Muy cerca de allí, en la calle Regina, se concentra lo más moderno de las tiendas sevillanas. Desde cosmética natural y productos para bebés en Bien y Bío, a moda sostenible en Verde Moscú. La calle Regina tiene también una tienda de artesanía marroquí, y la librería Un gato en bicicleta. Especializada en arte y comunicación, cuenta con preciosas ediciones de poesía y narrativa, y se ha convertido en un auténtico centro cultural que acoge exposiciones, microteatro y todo tipo de eventos.

Para los aficionados a la cocina también hay un hueco en la calle Regina: una tienda de galletas artesanales, otra de productos italianos donde comprar pan, pasta, vino y quesos, y la genial Botellas y Latas, una pequeña tienda gourmet sin tonterías: variedad, calidad y precios estupendos. Y es que no en vano la calle Regina está entre dos grandes mercados sevillanos (que no mercadillos), el de la Encarnación y el de la misma Calle Feria.

El Mercado de la Encarnación fue durante años el mercado central de la ciudad, pero en los setenta fue derribado y se instaló en un solar próximo de forma provisional ¡¡¡¡Durante más de treinta años!!!! Por fin, en 2010 se abrieron al público las instalaciones definitivas en el espacio Metropol Parasol, o lo que es lo mismo, las Setas de Sevilla. El entorno es por si mismo un espectáculo. Subir al mirador, bajar al Antiquarium, tomarse algo en uno de los múltiples bares que rodean las setas… Pero el mercado por sí solo ya vale la pena por la calidad de sus establecimientos, y la variedad de carnes, quesos, y frutas que se pueden encontrar.

Por su parte, el Mercado de la Calle Feria es un mercado tradicional en el que hay casi de todo. Vinos, pasta fresca, huevos de avestruz, comida preparada, helados, quesos, embutidos… Con la ventaja añadida de que en muchos de los puestos se pueden pedir directamente unos botellines o unos vinos con algo de comer, por ejemplo, un papelón de queso payoyo de Cádiz o unas lonchas de carne mechada, para tomarlo de pie, allí mismo, o por ejemplo, en la plaza que se esconde detrás del mercado.

Paradas técnicas: de comer y beber.

Si algo hay en Sevilla, son bares. Es difícil encontrar una calle o plaza sin un sitio donde hacer una parada para tomar algo. En las calles que rodean el mercadillo del Jueves, además los locales se multiplican con propuestas variadas, calidad y buenos precios. Por eso no me voy a extender mucho, solo para hablar de dos imprescindibles: Casa Vizcaíno y la Cantina del Mercado.

El Vizcaíno, en la Plaza de Montesión, tiene fama de ser junto con la cervecería El Tremendo, el sitio donde mejor se sirve la cerveza en Sevilla (Cruzcampo, por supuesto). En este local que se abrió en los años treinta, y donde parece que el tiempo se detuvo solo un poco después, se bebe la mejor cerveza del mundo, helada, con sus dos dedos de espuma y su platito de altramuces o aceitunas. Pero para los acérrimos de la Mahou, o para los que no les gusta el tiraje Sevilla, el Vizcaíno tiene mosto nuevo (de temporada en octubre), manzanilla y vermut de grifo.

vizcaíno

Si los altramuces te han dejado con hambre, en la Cantina del Mercado de la Calle Feria tienes la solución. Pescado y más pescado, fresco, comprado allí mismo, para comerlo en el pasillo que queda entre el mercado y los muros de la antigua mezquita árabe donde se encuentra ahora la iglesia del Omnium Sanctorum. Uno de los sitios más fresquitos para refugiarse del calor sevillano o para disfrutar de los cálidos mediodías de invierno.

 Y tú, ¿ya tienes excusa para perderte un Jueves por Sevilla?

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4 Respuestas a “Mercados y mercadillos: El Jueves, Sevilla

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