Leemos con Boolino: El Gato Garabato

Esta semana ha empezado con una sorpresa en el buzón: como el protagonista del cuento, El Gato Garabato irrumpió en casa el lunes para alegrarnos el día por cortesía de Boolino. Ya me había encontrado por ahí con el Dr. Seuss curioseando sobre literatura infantil en alguna web anglosajona y tenía curiosidad por leer algo suyo, así que cuando recibí las propuestas para reseñar de Boolino me decidí por este título aunque todavía le quede un poco grande a mis pequelectoras.

El Gato Garabato, traducción española de The Cat in the Hat, cuenta la historia de dos aburridos hermanos, solos en casa un aburrido día de lluvia. Y mientras miran por la ventana pensando qué hacer -eran los 50, ni Internet, ni consolas, prácticamente ni tele- se les cuela en casa un estrafalario personaje: un gato con chistera, corbata y paraguas que pone la casa patas arriba con sus travesuras, trucos y rimas disparatadas. Por si fuera poco con el gato, y para agobio de la mascota de la casa, un pez que es el particular Pepito Grillo de esta historia, saca de una maleta a dos mini-ciclones, Cosa Uno y Cosa Dos, que contribuyen a sembrar el caos en la vida -y la casa- de los dos hermanitos.

Y ahora, ¿qué?, ¿podrán solucionarlo los hermanos?; ¿ese gato había venido a alegrarles el día a los niños o es que el pez tenía razón y no deberían haberlo dejado entrar? Esas preguntas se abren paso a medida que avanza la lectura y el lector se pone en la piel de los dos niños, mientras el gato y su locura amenazan con destrozar la casa entera antes de que vuelva mamá. ¿La solución? En Boolino.

El Gato Garabato fue la primera de las obras que escribió Dr. Seuss, ilustrador por aquel entonces, a raíz de un artículo sobre los problemas de lectura de los niños estadounidenses publicado en 1954 en la revista Life. Su autor, John Hersey,  partía de la idea de que los libros utilizados en las escuelas para enseñar a leer proponían unos modelos de niños poco reales, demasiado ejemplares y bastante aburridos. Así, Seuss propuso el caos, el absurdo, el sinsentido como punto de partida para que los niños se divirtiesen leyendo.

Gato GarabatoSin embargo, la propuesta de Seuss no era simple diversión gratuita, sino que el texto, en verso, estaba construido con un cuidado exquisito para garantizar el aprendizaje de vocabulario a través de una construcción muy particular de rima y ritmo, basada en el empleo de monosílabos y en las repeticiones.

Evidentemente, todo esto se pierde en español, aunque la editorial Beascoa, que pertenece al sello Penguin Random House, propone una cuidada traducción (obra de P. Rozarena) en la que además de traducir, adapta la métrica y el ritmo al español. Así, la lectura es fluida, natural, mucho más adecuada a unos lectores que suelen estar menos familiarizados con la lectura en verso que los de habla inglesa.

Si a todo esto sumamos las ilustraciones, brillantes y divertidas, no es de extrañar que el libro fuera todo un éxito en su momento, y hoy, 60 años después, las obras del Dr. Seuss hayan dado lugar a un auténtico “imperio” que va desde los libros a las versiones cinematográficas, un parque de atracciones o incluso un musical.

Si os gusta El Gato Garabato y su lectura os deja con ganas de más, en la web del Dr. Seuss se puede encontrar toda la información sobre sus personajes, vídeos, juegos, propuestas didácticas y demás. De momento solo está en inglés, pero nos servirá para abrir boca mientras Boolino nos trae a otros de sus personajes.

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