Iris y el león

WP_20150910_020 2Septiembre. Intento de vuelta a la rutina después de un verano ajetreado. Menos mal que hay amigos que nos acompañan y nos hacen más fácil el aterrizaje en casa, en coles y guardes y en el pan nuestro de cada día. Es el caso de Iris y su amigo el león, los protagonistas de Cómo esconder un león y Cómo esconder un león a la abuela, dos cuentos de Helen Stephens publicados por B de Blok.

Iris, el león y su abuela llegaron a nuestra vida en el último cumpleaños de la peque mayor. Cuando lo compré, tenía claro lo que quería: un álbum con ilustraciones que nos gustasen a las dos y que contase una historia para leer juntas que a ella le gustase escuchar. Parece fácil, pero no lo es. La mayoría de los libros que encontraban eran demasiado básicos o tenían argumentos muy complicados para sus tres años. O bien tenían ilustraciones demasiado abstractas, o muy clásicas, o moralejas ñoñas, o poca chicha y mucho precio… Probablemente era yo la que no estaba en modo comprar cuento infantil, que me pasa mucho cuando voy de tiendas, y cuando estaba a punto de tirar la toalla, Iris y el león saltaron de la estantería. Fue un amor a primera hojeada, y la peque mayor no tuvo más remedio que rendirse a los encanto de sus protagonistas (claro que qué niño se resistiría al trío animal-niñ@-abuel@)WP_20150910_014

La historia es la siguiente: la abuela de Iris viene a pasar unos días y la niña no sabe cómo esconder al león que vive en casa para evitar que su abuela se asuste. Lo que Iris y el león no saben es que la abuela también tiene un secretillo guardado en el enorme baúl que trae con ella. Y nos gusta tanto porque todo esto lo cuenta con dos de los ingredientes estrella de un cuento para niños: humor (en el texto y las ilustraciones) y suspense. Aunque a mi niña, spoiler que es ella, le encanta fastidiarle la sorpresa final a cualquiera que quiera leerle el libro. Además, la historia de Iris nos presenta también esas relaciones tan especiales que se establecen entre abuelas y nietas, donde la complicidad y la diversión son más importantes que las normas, los horarios, las verduras, etc.

Sin embargo, nos quedamos con el gusanillo, pues al principio del libro se habla de una historia anterior, dando a entender algo de cómo Iris había conocido al león, y por fin, este verano, conseguimos sacar el libro de la biblioteca y descubrir qué había pasado. Por qué el león vivía con Iris y qué había hecho para convertirse en un héroe.

Y es que resulta que el león había ido al centro a comprar un sombrero y la cosa se lio un poco: la gente, asustada de lo peligroso que podía ser un león, se le echó encima, así que terminóen casa de Iris, que tuvo que esconderlo de sus padres y del resto de la ciudad. Sin embargo, el león acabó evitando un robo y lo nombraron héroe local, con desfile y premio incluido ¿Podéis suponer qué pidió además de quedarse con Iris?

Esta primera historia de Iris y el león nos habla de amistad, de la mirada inocente y sin prejuicios de los niños frente a los adultos (aunque a veces esa inocencia sea algo temeraria 😉 ) De tolerancia, en definitiva, como herramienta para la convivencia.

Cómo esconder a un león y Cómo esconder un león a la abuela son dos cuentos para leer, disfrutar y pensar. El texto es sencillo,y la historia, feliz y optimista, viene acompañada de ilustraciones que permiten a los no-lectores seguir y reconstruir el argumento pero lo completan con matices nuevos.

** La foto destacada es de la página de Helen Stephens

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