Sugerencias Viajeras: Octubre, Londres.

Este verano, una oferta de vuelos de esas que no se pueden rechazar nos cambió los planes y nos llevó a los cuatro a la conquista de Londres. Me encanta esta ciudad, me vuelve loca, siempre quiero volver, y aunque la conozco bien, ir con niños ha sido una experiencia totalmente diferente. Porque, reconozcámoslo, Londres es enorme, cara, fría, poco manejable… Y alucinante.

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1- Qué ver- 

  • Los clásicos- Si es tu primera vez, o la de tus hijos, hay cosas míticas, imprescindibles de esos que hay que decir que se han visto: La Torre de Londres, London Bridge, Picadilly Circus, Buckingham Palace
    Los leones de Trafalgar

    Los leones de Trafalgar

    Pero hay tantos y normalmente tan poco tiempo, que hay que decidir qué te ahorras. Nosotros, por ejemplo, descartamos el palacio. Nos interesa poco la vida de reyes y reinas, y el cambio de guardia tampoco nos parece nada del otro mundo. En cambio, nos encanta la zona del Big Ben, Trafalgar Square y Westminster Abbey. De todas formas, si no quieres perderte la foto-postal de los sitios típicos, lo más cómodo es coger un mapa y trazar itinerarios para recorrerlos. Además, hay autobuses urbanos, como el 24, que hacen un recorrido de auténtico bus turístico, ¿y qué más típico que recorrer la ciudad desde la planta alta?

  • Museos– El Reino Unido destaca por la calidad y cantidad de museos (muchos de ellos gratis), y Londres no es una excepción. Seas como seas, es imposible que no encuentres un museo que te interese, y
    Excursión al British

    Excursión al British

    además son un refugio perfecto para los días de lluvia: el British Museum para pequeños arqueólogos, el museo de Historia Natural para los amantes de los dinosaurios, la National Gallery para los artistas… Todos tienen actividades específicas para familias, cafeterías con opciones para niños y zonas de pícnic. Además, algunos guardan tesoros escondidos al margen de las colecciones, como la Biblioteca del British o la cafetería superior de la Tate Modern, que ofrece una espectacular vista de la ciudad.

  • Parques y espacios verdes– Los grandes parques de Londres son uno de sus sellos distintivos. Hay muchos y enormes, y cada uno guarda un secreto o una atracción interesante. Recorriendo el centro, antes o después te toparás con una esquina de Hyde Park o de Saint James. Este es mi preferido, porque es pequeño pero tiene todo el encanto de los parques ingleses, incluidas las locas ardillas que no tienen problema en comer de tu mano.  Si el tiempo lo permite, un pícnic es obligatorio. Además, Londres está lleno de granjas urbanas, como la de Oldspitalfield, donde los niños pueden interactuar con los animales o participar en talleres.
  • Mercadillos– El otro gran atractivo de la ciudad. Es imposible recorrer Londres sin encontrar alguno. Los más míticos, los de Portobello Road y Camden, se han convertido en uno de los puntos neurálgicos del turismo londinense, y suelen estar abarrotados el fin de semana, así que es mejor elegir otro día para disfrutar de su encanto. El de Brick Lane, que se celebra los domingos, está de moda. Este barrio se ha rehabilitado en los últimos años, convirtiéndose en un punto de encuentro de artistas, diseñadores, etc. Con una mezcla de gentes de todo tipo que hacen que pasear entre sus puestos, restaurantes y graffittis sea toda una experiencia. Además de los puestos en la calle, hay varios espacios cerrados, pequeños mercados en sí mismos, donde se vende ropa vintage, decoración y comida.

    Brick Lane

    Brick Lane

2- Qué hacer-

  • Ver la ciudad desde las alturas– Además del famoso The Eye, la noria gigante, es posible disfrutar de la vista de Londres desde otros muchos lugares, empezando por la cafetería de la Tate Modern. Otro mirador excepcional es la cúpula de la catedral de St Paul, aunque la subida no es precisamente cómoda (imposible con carritos y demás). Sin embargo, tanto la vista exterior como la vista de la nave de la catedral desde arriba compensan. Una opción muy agradable puede ser un parque, como las colinas de Hampstead Heath o el palacio de Alexandra Park.
  • Recorrer el río– El Támesis atraviesa y articula la ciudad de oeste a este, dividiéndola en dos. Se puede IMAG0202navegar de diversas formas, desde alquilar una embarcación, hacer un crucero, o montar en un vehículo anfibio de la Segunda Guerra Mundial, hasta usar el transporte público. Los autobuses fluviales de Thames Clippers recorren el río de forma regular, con varias paradas a lo largo de la ciudad. Una forma especial de disfrutarlo puede ser hacer una excursión hasta Greenwich. Pero el río puede servir también como eje de uno de los mejores paseos que ofrece Londres, recorriendo su margen sur entre Waterloo y Tower Bridge. En este paseo, entre puente y puente, se encuentra The Eye, el acuario de Londres, la Tate Modern, el edificio del National Theatre, el famoso teatro The Globe, The Scoop… La orilla sur merece al menos un día para recorrerla tranquilamente, disfrutando de todas las opciones que ofrece, de los espectáculos callejeros, los mercadillos, etc. En este paseo también te toparás con el mercado de Borough, y la catedral de Southwark, además del pub The Market Porter, una de las muchas localizaciones de Harry Potter que salpican Londres. En definitiva, es una de las formas más agradables de patear la ciudad, parando cada poquito para comer algo, subir a un tiovivo, disfrutar de un skate park, y por supuesto hacer muchas, muchas, muchas fotos.
  • Ver un espectáculo. Londres es una ciudad de teatros, con una antigua tradición de musicales, ópera y ballet por lo que no faltan opciones para todo tipo de espectadores. The Globe cuenta con un interesante programa para niños,  en el Little Angel Theatre de Islington las marionetas son las protagonistas, con funciones para niños, adultos, y algunas especialmente indicadas para menores de cinco años, y en Covent Garden es posible disfrutar de espectáculos callejeros de ópera, acrobacias, o magia.  Si andas por allí, no te vayas sin ver alguna actuación de Classic Cool. Es imposible no emocionarse con ellos, incluso aunque no te guste la música clásica. 

    Classic Cool en directo

    Classic Cool en directo

  • Comerte el mundo. Los ingleses tenían fama de no interesarse por la comida, hasta el punto que la comida tradicional inglesa es una mezcla de comidas del mundo que en Londres han encontrado el crisol perfecto. Variedad, calidad y abundancia de opciones que gritan a tu olfato desde cualquier rincón, furgoneta, mercadillo o puesto callejero. Así, es posible encontrar de todo en los puestos de comida de Candem Market o Brick Lane, delicatessen refinadas y estupenda materia prima en el mercado de Borough (atención a los quesos ingleses, como el Stilton y a los tradicionales pies) o chinos y japoneses ejemplares en el SoHo. Si echas de menos la comida mediterránea puedes probar en The Eagle (Farringdon) donde los productos frescos y recién preparados toman la forma de las diversas nacionalidades que integran su plantilla. Y si quieres darte un capricho de los buenos, prueba con uno de los dos restaurantes peruanos Ceviche. Sin embargo, si eres de los que no puede irse sin probar las especialidades locales, nada como ir a un pub a por un Sunday Roast o un English Breakfast. Pero atención, en algunos pubs no admiten niños, y ninguno lo hace en horario nocturno. En los de la cadena Wetherspoon no tendrás problema.

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    Comida del mundo 😉

  • Ir de tiendas. Compres o no, las tiendas de Londres son todo un clásico. Y aunque con la globalización, las compras online y demás la capital inglesa resulta menos sorprendente que hace unos años, aún sigue siendo divertido dejar volar tu instinto consumista a pesar de la libra. Y si  no, siempre puedes limitarte al window shopping, por ejemplo por Bond Street y sus alrededores, donde se encuentran las joyerías más exclusivas, los grandes concesionarios, etc. En Candem no puedes dejar de asomarte al Cyberdog (mis peques, como buenas fanáticas del brilli-brilli, el neón y los ritmos electrónicos, alucinaron) y si te gustan las botas y zapatos Doc Martens, justo al lado del metro, ya fuera del mercado, no puedes perderte The British Boot Company. Por supuesto, Harrods merece un rato de curioseo, y lo mismo pasa con las míticas tiendas de juguetes como Hamleys. Además, no dejes de echar un ojo a las Charity Shops, que venden ropa, libros y otros enseres de segunda mano con fines benéficos, porque puedes hacer descubrimientos sorprendentes.IMGP5536

3- Trucos prácticos-

Nosotros hemos hecho trampa. Cuando nos hemos ido a Londres con las niñas contábamos con el apoyo de un importante equipo local, con varios peques de más o menos la edad de las nuestras (entre 1 y 4), que se las saben todas en cuanto a horarios, transporte, comida, etc. Y la verdad es que eso facilita bastante las cosas. Así que aquí os dejo algunos de los trucos que nos han enseñado:

  • Transporte– El metro va a todas partes, es caro pero los menores de 12 viajan gratis y es lo más rápido. Además, las estaciones son profundas, con largas escaleras y pocos ascensores, con lo que viajar con silletas o carritos se hace complicado. Los autobuses son más lentos (a veces muuuy lentos) pero son más baratos y permiten disfrutar del paisaje.  Para el transporte público, hazte con una Oyster Card, una tarjeta de transporte (semanal o recargable) que se puede comprar en el mismo metro. Si te decides por un taxi, los mini-cabs son bastante más baratos que los típicos black cabs, pero no se paran en la calle, sino que tienes que buscar un establecimiento (normalmente marcado con un letrero luminoso). La diferencia, por el mismo trayecto de unos 20 minutos, 10 libras, y el precio se pacta de antemano. Conclusión: moverse por Londres requiere tiempo, paciencia y si llevamos algo de entretenimiento, mejor.
  • Divide y vencerás: En una ciudad tan grande y atractiva es imposible verlo todo y hacerlo todo, y ¿realmente es importante? Traza recorridos para visitar barrios o zonas que te intereses, elige lo que realmente quieres hacer, disfrútalo con calma… y deja algo para la próxima visita, porque seguramente querrás volver
  • Atentos al súper: Los ingleses son los reyes del pícnic, por lo que es fácil encontrar comida para llevar en cualquier sitio. Los supermercados ofrecen gran cantidad de comida preparada, variada y con opciones bastante sanas, y en comida de bebés la variedad es tremenda. Además, antes de cargarte de pañales, comprueba los precios, porque son realmente baratos.
  • Libras: No merece la pena cambiar mucho dinero en tu banco. El cambio allí es más barato y sin las comisiones extras de los bancos españoles, pero prácticamente todo se puede pagar con tarjeta.

Con todo esto, ¿te atreves a Londres con los niños?, ¿me recomiendas algo para la próxima?

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