Libros: compra, regala, encuentra, intercambia… Lee

¿Cómo se construye una biblioteca?, ¿Cómo han llegado hasta tus estanterías todos esos libros que la adornan a pesar del polvo; que amueblan tu hogar y tu cabeza?, ¿Cuáles han sido los caminos por los que personajes e historias han entrado a formar parte de tu vida? Te propongo 5 formas de encontrarte con los libros:

1- Comprar libros:

Me encantan las librerías. Mis sueños de futuro más dulces me convierten en una librera de pro, con una tienda de esas donde darse de bruces con tesoros inimaginables en esta tiranía de best sellers y libros de autoayuda; por supuesto,  con una increíble sección infantil, y una interesante programación de eventos. Ya sabéis, uno de esos sitios que son más que una tienda un punto de encuentro, un espacio para disfrutar, con personalidad propia, y por supuesto, rentable. No sé si esto es una utopía: hay para quienes la jugada ha salido bien, y si no que se lo pregunten a Petra Hartlieb, mientras que otros luchan día a día para enfrentarse a la crisis, a las grandes superficies y a los gigantes de Internet. Ejemplos en Sevilla son, entre otras, Rayuela (librería infantil de cabecera), Un Gato en Bicicleta (que es un auténtico espacio cultural: exposiciones, microteatro, talleres…), La Extra Vagante (cooperativa con una interesante sección de viajes), El Oso y su libro (Libros,juguetes y más), la Librería de Ultramar, la Casa Tomada…

Será por eso que intento limitar al mínimo mi relación con Amazón, la Casa del Libro o la FNAC. Lo siento, pero sé que mi deserción no va hacerles demasiado daño, mientras que para la librera de mi barrio o para esa otra que trabaja duro para traer novedades, actividades, o publicaciones minoritarias, cada compra cuenta.

Aún así, existen también librerías online con un proyecto diferente, como es el caso de Boolino, que te ofrece, además de atención personalizada y un montón de información sobre los libros que buscas, un producto original y perfecto para regalar como sus Book Box.

 

 

2- Recomprar libros:

Soy rara. Soy la típica que usa todos los productos que desaparecen, los helados que me gustan no sobreviven en el cartel del verano siguiente, voy buscando por las tiendas de barrio esa crema que ya han dejado de hacer, me encanta Windows Phone, y he vestido pitillos y botas antes y después de que estuvieran de moda. Y con los libros también me pasa. Descatalogado y fuera de stock son resultados frecuentes a mis búsquedas literarias, así que no puedo resistirme a las librerías de viejo, las feria de libro antiguo y de ocasión, las tiendas tipo Reto, esas donde organizaciones de rehabilitación de toxicómanos o similares recogen y venden cosas usadas, mercados de coleccionista o mercadillos como El Jueves de Sevilla.

WP_20160221_002 1Esos libros abandonados, perdidos, o vendidos me atraen casi más que los nuevos, quizás porque no suelo buscarlos, sino que simplemente los encuentro, como quien encuentra un tesoro, sin premeditación ni alevosía. A veces, además, das con joyas raras, no por su valor histórico, académico o bibliográfico, que yo de eso no tengo ni idea, sino porque son libros que ya no se editan y probablemente no van a volverse a editar, y tienen ese valor de lo único, lo raro, aunque sea una edición de Los tres cerditos para Burguer King con un lobo súper punki, o un cuento como este de El arca espacial del Profesor Noé, versión de ciencia ficción y atea de la historia del diluvio (La foto destacada es una ilustración de este cuento)

Si estás por Sevilla y te gustan este tipo de librerías, hace poco que abrió en la calle Boteros la tienda del mismo nombre. Además, escribiendo esta entrada me he acordado de un libro que leí hace años, y al buscar su pista me he encontrado con la librería Salvalibros, de Talavera de la Reina, que te permite también comprar por Internet.

 

3- Encontrar libros:

Por lo mismo que os contaba antes, me encanta encontrarme cosas, y especialmente libros. En mi ciudad, lo de buscar en los contenedores se ha convertido en una profesión altamente cualificada, ejercida por técnicos de carritos tuneados y palos con ganchos que registran cada rincón de la basura, por lo que lo de encontrarse al lado del contenedor  una pila de libros, CDs y VHSs, cosecha del día de limpieza de algún vecino, es poco menos que imposible.

WP_20160221_010Sin embargo, lo de encontrarse libros, por lo que tiene de especial el objeto en sí, se ha convertido en una iniciativa más o menos organizada, lo que se conoce con el nombre de bookcrossing. Además de este bookcrossing “oficial”, por llamarlo de alguna manera, algunas instituciones como universidades o bibliotecas tienen un rincón donde puedes depositar libros y películas que ya no quieras o que desees donar para que las coja quien esté interesado.

Otro lugar donde encontrar libros son los hoteles y los apartamentos de vacaciones, donde suele formarse una pequeña biblioteca con los libros perdidos, olvidados o “liberados” por anteriores huéspedes. Así, por ejemplo, descubrí la historia de Arthur y George, de Julian Barnes, en unas vacaciones en Salema (Portugal); o que Murakami me va genial para el insomnio en un hotel de Málaga.

Por último, otro lugar  para encontrarse con libros es el hospital. Probablemente sea menos agradable que ninguno, pero cuando tienes que pasar horas y horas allí un libro puede ser la mejor compañía. Así, los hospitales suelen contar con bibliotecas infantiles, normalmente gestionadas por voluntarios, para hacer la estancia un poco menos dura a los pacientes más pequeños. E iniciativas como esta de Pequefelicidad pretenden contribuir a esta tarea.

4- Regalar libros:

Un libro es un regalo socorrido: ni muy personal ni todo lo contrario, no hay que acertar con la talla, y si el que lo recibe no lo quiere leer, lo mismo sirve para decorar la estantería de su salón. Además, si es para un niño o una niña, tiene esa etiqueta de “educativo” que siempre te hará quedar bien delante de sus papás.

Espera, espera, volvamos a empezar. Un libro es un regalo muy personal, arriesgado. La persona que lo recibe no recibe solo un objeto, sino una historia, un mensaje, unas palabras y unos pensamientos que entrarán a formar parte de su vida. Cuando se regala un libro se regala una puerta que el otro puede abrir o no, cruzar o no, y el que regala es en parte responsable de sus consecuencias.Cuando regalas un libro, en definitiva, regalas una experiencia, regalas un contacto mayor que el que resulta del simple hecho de abrir el paquete.

Por eso me encanta regalar libros y a la vez no entiendo cuando alguien me dice “recomiéndame un libro para…” ¡Pues dime algo de … ! Qué le gusta, qué hace, ¿pero lee?!!!! Y lo mismo en el caso de los niños. Cuando vamos a cumples de amigos de las niñas siempre trato de sacarle algo de información y buscar un libro  relacionado acorde con su edad. Un  nexo entre lo educativo y lo lúdico, entre valores y placeres. Vamos, que cuando reciba un libro como regalo no piense “Vaya, un libro”.

El último que he regalado ha sido Marieta, un libro sobre Marie Curie de la colección Miranda de Edelvives, que propone interesantes modelos de mujer con una estética muy de niña, de pajaritos y mariposas, intentando enlazar con los gustos un tanto ñoños de las niñas de 8 o 9 años.

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Otro de los libros de Miranda, que nos han regalado a nosotras.

Además, en casa estamos participando en uno de esos intercambios de libros que corren ahora por las redes sociales. Sí, uno de esos en los que formas parte de una cadena en la que regalas un libro a un niño anónimo (hasta cierto punto, pues es el contacto de un contacto) y buscas a otros seis contactos que hagan lo mismo, que sigan la cadena de forma que en unos días, paquetes de libros empiezan a llegar a tu casa. La verdad es que no está siendo fácil, porque al contrario de lo que pensaba, la gente no está muy por la labor, pero sí que está siendo muy emocionante: llaman a la puerta y el cartero o un mensajero pregunta por la peque y le trae un libro. Al placer de leer se le une el factor sorpresa y algo tan increíble para una niña de cuatro años como ¡¡¡recibir paquetes!!! Eso sí, si siguen llegando libros, tendremos que salirnos de casa, así que ya estamos pensando en hacer circular alguno que otro**.

5- Intercambiar libros:

Cuando era pequeña tenía una amiga a la que le gustaba leer tanto como a mí, y normalmente aprovechábamos las oportunidades de “pedir libros” (Reyes, cumpleaños, feria del libro…) para elegir títulos diferentes que luego nos intercambiábamos, muchos de ellos leídos, releídos y comentados hasta la saciedad. Después, la vida y los gustos literarios de cada una fueron por un camino diferente y…

Pero hoy en día Internet nos da muchas opciones para intercambiar libros , incluyendo libros de texto , aunque sean mucho menos bonitas, personales que esta.

Además, en el cole de la mayor hemos creado por iniciativa del profe una biblioteca de aula en la que cada semana los libros rotan entre los niños: los Reyes le trajeron a cada niño un cuento en el cole que luego llevaron a clase después de las vacaciones para intercambiarlos el resto del curso. Y ellos, tan contentos. Comentan los libros, dan su versión, y a lo largo del curso disfrutarán de 25 cuentos diferentes. Nosotros decidimos, por varias cuestiones, comprar los libros a la editorial Kalandraka, aunque igual se podía haber hecho llevando cada uno un cuento de casa o similar.

Y tú, ¿cómo has llegado hasta tus libros?

** Si te apetece participar en esta cadena, déjame un mensaje con tu correo y te mando la información.

 

 

 

 

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