Mi mejor amigo

Esta semana ha llegado a casa un nuevo amigo de la mano de Boolino y de la Editorial Uranito. Se trata de un personaje algo peculiar y , a la vez, entrañable: un conejo con pajarita, que vive en una manzana y que tiene como mejor amigo a un huevo.  Y en torno a esta relación del huevo y el conejo gira Mi mejor amigo, de Satoe Tone.

Mi mejor amigo, por tanto, es la historia de un conejo que encuentra un huevo y lo adopta como amigo, empezando una de esas relaciones intensas en las que quieres pasar todo el tiempo con el otro, compartir todo, hacer todo juntos… hasta que tienen que separarse. conejo-y-huevoPero la separación no será el final de su amistad, como cree el conejo, profundamente triste sin su amigo, sino que supondrá un cambio. Con los desafíos y las oportunidades para crecer y evolucionar que suponen los cambios.

Satoe Tone, su autora, es una ilustradora japonesa que ha evolucionado desde el diseño gráfico hasta convertirse en una de las autoras infantiles más traducidas, con varios premios a sus espaldas. En sus libros, la historia gira en torno a la imagen, al universo particular de la autora. Tone se confiesa seguidora de Klimt, y la influencia de este pintor modernista se deja ver en sus paisajes, en los que representa una naturaleza cargada de flores, hojas, estrellas o gotas de agua de tonos suaves y líneas redondeadas, entre las que se mueven los animales que las protagonizan, que a la vez recuerdan al imaginario animado japonés.

.¿Por qué nos ha gustado Mi mejor amigo, de Satoe Tone?

Por las ilustraciones, por la cara perpleja y curiosa del conejo protagonista (similar a los de  otros cuentos de la autora como La zanahoria gigante o Chocolate para ti), por la casa-manzana y los detalles como las tazas. Y por supuesto, por la increíble casa voladora de los pájaros.

Por las frases cortas y sencillas que acompañan a las imágenes, a la medida de los pequeños pasos lectores de mi pequemayor.

Por la mochila tan mona que nos ha regalado Uranito para trastear libros arriba y abajo. ¡Gracias! 😉

Porque nos ha servido para introducir un tema que nos preocupa un poco, supongo que como a muchas familias, y también a muchos niños: los cambios. Desde que nació la pequemayor, hace ahora cinco años, nos hemos mudado cuatro veces, incluyendo un cambio de ciudad. Su padre y yo nos hemos pasado la vida cambiando el chiringuito, y una mudanza más o menos no es un problema para nosotros, pero sí para ellas. Cambio de cole, de amigos, de hábitos… y a medida que crece y se afianzan las relaciones, se intensifican las amistades, moverse empieza a dar un poco de vértigo (especialmente a mí). El problema es que la inestabilidad laboral y geográfica es un hecho en nuestra vida, y supongo que más pronto que tarde tendremos que afrontarlo.

Historias como esta nos ayudan a introducir el tema, a visualizarlo y hablarlo de forma relajada, y nos permiten entender cómo ven las niñas el mundo escuchando las conclusiones que ellas mismas sacan.

¿Qué hemos hecho con este libro?

Pues, lo primero, pasearlo. Cuando llega un libro de Boolino, es todo un acontecimiento. Bien porque la señora cartera, que mis hijas deben creer que es medio prima de los Reyes Magos, lo sube a casa y empezamos el ritual por sacarlo del paquete, o bien, como en este caso, porque vamos a recogerlo a Correos. En este último caso, suele ser la pequepeque la primera en ponerle las zarpas encima porque la oficina de correos está justo al lado de la guarde, con lo cual el libro pasa a ser de su propiedad las siguientes tres o cuatro horas. Lo hojea, lo abraza, lo lee en su idioma particular y finalmente nos lo presta para leerlo juntas. ¡Pues imagina la emoción cuando el libro viene acompañado de una supermochila para libros viajeros! Mi mejor amigo se ha recorrido el barrio con nosotras, y la flamante bolsa amarilla se ha convertido en la “mochila de los libros”, para esos tesoros que nos traemos de la biblioteca.

Además, después de leerlo y releerlo, y de admirar los pequeños detalles, como estas tazas de café que me tienen loca (¿alguien sabe dónde puedo comprar alguna parecida?) hemos hablado un poco de los cambios, de las despedidas, de los amigos… El final del cuento es bastante abierto, así que la pequemayor se ha puesto a pensar qué podría pasar a continuación.

Y aunque el futuro es difícil de dominar y siempre nos pone un poquito ansiosos, se ve más fácil y más bonito con el color que Satoe Tone le pone a cuentos como Mi mejor amigo.

 

 

 

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