Los riesgos y las recompensas de los videojuegos

Hoy en día sería difícil encontrar un hogar, o incluso una escuela, sin algún tipo de consola de juegos, ordenador o dispositivo electrónico específico para los videojuegos.  Incluso los teléfonos móviles y las tabletas son utilizados en gran medida como dispositivos de juego por los niños, que pueden descargar fácilmente juegos de iTunes o Google Play.  Como cualquier otra cosa en nuestras vidas, los videojuegos tienen efectos positivos y negativos en nuestros hijos.  Estos efectos varían en función de la edad, madurez y desarrollo del niño, así como de los tipos de juegos a los que juega.  Sin embargo, hay algunos pros y contras universales que los padres deben considerar cuando se trata de videojuegos para sus hijos.

Pros:
Mejora la coordinación manos-ojos

Un estudio de la Universidad de Toronto encontró que las personas que jugaban regularmente a videojuegos en consolas como Xbox y PlayStation tenían mejores habilidades sensomotrices y de coordinación mano-ojo que las personas que no jugaban a videojuegos.  Las mejoras más importantes estaban relacionadas con los jugadores de los juegos de acción y los juegos de disparos en primera persona.  Estos juegos normalmente requieren controladores de juego con varios botones y funciones de desplazamiento que tienen que ser operados simultáneamente o en conjunto entre sí.  Por lo tanto, es probable que el uso regular de estos controladores resulte en una mejor coordinación entre las manos y los ojos.

Mejora la memoria y la conectividad neuronal

La investigación financiada por el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido indica que las sesiones de juegos de ordenador ayudan a mejorar el cableado interno y la capacidad de memoria del cerebro.  Además, dos estudios presentados a la Sociedad de Neurociencia Cognitiva de Nueva York se centraron en el trabajo de un niño, o memoria a corto plazo.  Estos estudios demostraron que la memoria de trabajo en niños de 8 a 11 años de edad puede ser “entrenada” para ser más efectiva a partir de una sesión regular de videojuegos.

Desarrolla habilidades educativas

Muchos videojuegos para niños presentan habilidades educativas en materias como lectura, matemáticas y ciencias.  Algunas empresas, como LeapFrog, fabrican tabletas para niños y sistemas de juegos portátiles que están precargados con juegos o se ejecutan en aplicaciones Android.  Además, los videojuegos pueden ayudar con la resolución de problemas y el pensamiento crítico, ya que requieren que los niños piensen y reaccionen rápidamente.

Promueve la competencia amistosa

A la mayoría de los niños les encanta jugar a los videojuegos con un hermano, padre o amigo, y cuando juegas con alguien, sólo puede ganar una persona.  Los videojuegos presentan grandes oportunidades para enseñar sobre la competencia amistosa y el concepto de querer ganar en lugar de tener que ganar.  Los niños mayores también pueden jugar en equipo dependiendo del juego, lo que les ayuda a aprender a trabajar con otros y a compartir responsabilidades.

Reduce el estrés y la ansiedad

La mayoría de los padres están preocupados por el hecho de que los videojuegos hagan que sus hijos sean violentos, pero la investigación realmente no ha dado resultado en este tema.  La violencia en los niños suele estar relacionada con otros problemas en el hogar y en el entorno escolar, junto con impulsos neurológicos que no están específicamente relacionados con los videojuegos.  De hecho, los videojuegos no violentos pueden ayudar a los niños ansiosos e inseguros a relajarse mientras trabajan en cada nivel a su propio ritmo.  Sin embargo, los juegos violentos pueden aumentar las tendencias violentas en los niños que ya exhiben comportamientos antisociales o que sufren de afecciones como el TDAH.

Aumenta la flexibilidad cognitiva

La flexibilidad cognitiva se refiere a la capacidad del cerebro para asignar sus recursos.  En pocas palabras, cambiar de una situación a otra requiere un pensamiento flexible, ya que hay que pensar en un contexto diferente, pero conservando la memoria del contexto anterior.  La estrategia en tiempo real, o juegos RTS, donde los jugadores maniobran unidades y estructuras para capturar y controlar los activos de sus oponentes, son los mejores para promover la flexibilidad cognitiva.

Contras:
Riesgo de obesidad

Las actividades sedentarias como ver la televisión y jugar videojuegos se han relacionado con el aumento de las tasas de obesidad en adultos y niños.  Tiene sentido que las sesiones diarias de juego puedan conducir a un aumento de peso, especialmente cuando los niños pasan todo o la mayor parte de su tiempo libre sentados.  Otro factor que contribuye es la comida chatarra como papas fritas, dulces y refrescos, que muchos niños tienden a comer mientras juegan videojuegos.

Ajuste psicológico deficiente

Los niños que juegan videojuegos durante horas inevitablemente sacrifican oportunidades para la interacción social con la familia y los amigos.  Como resultado, los niños pueden desarrollar tendencias antisociales y no tener la capacidad de externalizar e interiorizar adecuadamente sus problemas.  Estos indicadores fueron observados en un estudio realizado en 2014 por la Academia Americana de Pediatría, que analizó una gran muestra de niños de 10 a 15 años que jugaban videojuegos durante más de 3 horas al día.

Contenido inapropiado

Muchos videojuegos, incluso los clasificados como “E” para todo el mundo, contienen algún nivel de violencia o contenido maduro que tal vez no quieras que tus hijos vean.  Por un lado, el lenguaje suave y los momentos ocasionales de violencia en los dibujos animados no deben causar ningún daño a largo plazo a la psique de su hijo.  Por otro lado, la violencia explícita y el lenguaje, típico de los juegos de categoría M como “Call of Duty” y “Grand Theft Auto”, glorifican la violencia y el comportamiento criminal.  Estos juegos también recompensan la violencia con puntos y premios virtuales, que pueden ser engañosos para los niños, que son mucho más impresionables que los adultos.

Fomenta las tendencias adictivas

La Asociación Psiquiátrica Americana no reconoce la adicción a los videojuegos como un trastorno mental, pero los profesionales psiquiátricos han reconocido niveles compulsivos y peligrosos de juego en niños y adultos desde principios de los 90.  Mientras que los adolescentes varones parecen ser los que más luchan con los juegos compulsivos, los niños pequeños pueden perderse fácilmente en un universo alternativo de personajes lindos, aumentando puntos y premios interesantes, aunque virtuales.  Es por eso que se les aconseja a los padres que establezcan límites estrictos en el tiempo de juego, al mismo tiempo que fomentan actividades sociales más activas, como jugar al aire libre.

Posibilidad de sobreestimulación

Mientras que una sesión de juego puede ayudar a algunos niños a relajarse, otros niños pueden ser sobreestimulados hasta el punto de la hiperactividad y la agresión.  Sin embargo, la sobreestimulación normalmente no es un problema para los niños que juegan durante aproximadamente una hora al día en promedio y participan regularmente en otras actividades más sociales.  Sin embargo, si su hijo es propenso a la hiperactividad o impulsividad, es posible que desee limitar su tiempo de juego a días alternos, o incluso menos.  También recomendamos hablar con un especialista pediátrico sobre los efectos de los videojuegos, especialmente si su hijo ha sido diagnosticado con trastornos como el TDAH, el trastorno de Tourette o el trastorno de oposición desafiante.

La conclusión es que los videojuegos son algo bueno, cuando se hacen con moderación. Sin embargo, las cosas pueden salirse de control rápidamente cuando los niños son dejados a su suerte durante horas.  Por supuesto, usted no puede vigilar a sus hijos cada minuto del día, ni puede controlar directamente lo que hacen en la casa de otra persona.  Sin embargo, usted debe supervisar a sus hijos tanto como sea posible en casa, y atenerse a los límites de tiempo de juego para asegurarse de que los niños no desarrollen hábitos y compulsiones poco saludables.  

Usted también debe vigilar la motivación de su hijo para jugar.  Por ejemplo, jugar videojuegos por diversión y socialización es un hábito normal y saludable.  Por otro lado, jugar juegos para “escapar”, o para sentirse importante y exitoso, porque no lo hacen en la vida real puede ser un signo de juego insalubre.

En última instancia, las claves de un juego saludable para cualquier niño son reglas claras y sensatas y una supervisión razonable.  Tomar la postura extrema de “nada de videojuegos, en cualquier momento, en cualquier lugar” es poco realista y muy probable que resulte en peleas y resentimientos de larga data.  

La mayoría de los padres, así como los profesionales pediátricos, le dirán que es mucho mejor enseñar hábitos saludables de juego en casa.  Cuando estos hábitos se refuerzan en un entorno hogareño seguro y cariñoso, es mucho más probable que los niños se adhieran a ellos, independientemente de dónde estén o con quién jueguen. 

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