3 Cosas a tener en cuenta al disciplinar a su hijo(a)

Ser bendecido con un hijo es la única creación que todo el mundo espera que realmente lo haga bien, si no otra cosa. Los niños son una bendición desde el momento en que vienen al mundo hasta el momento en que se mudan de la casa, y luego más allá.

Ayudar a su hijo a convertirse en un adulto equilibrado y positivo comienza con lo que aprende en casa y eso incluye el tipo de disciplina que recibe cuando es niño. Decir que un niño no tiene días malos sería ciertamente una mentira, son humanos y todos los seres humanos tienen días malos. El truco de estos días malos es conocer las diferencias entre la disciplina que es buena y la disciplina que no es buena.

Todas las noticias de abuso infantil que se escuchan en los medios de comunicación y las leyes sobre la imposibilidad de azotar a un niño que se porta mal, pueden hacer que cualquier padre se ponga nervioso y tenga miedo de usar la disciplina por miedo a ir a la cárcel o a ser considerado como un mal padre por la sociedad.

La verdad del asunto es simple, hay maneras de disciplinar en casa que no serán vistas como abuso o negligencia infantil, las tres maneras listadas a continuación son sólo algunas de las maneras más positivas de lograr los resultados que los padres quieren sin la preocupación de asuntos legales o más.

Hablar en lugar de gritar

 

La diferencia en el tono de su voz al hablar en vez de gritar o gritar puede ser un factor beneficioso al disciplinar a su hijo. Quizás están saltando en el sofá, aunque saben que va contra las reglas. La primera reacción de muchos padres es gritar y decirles que se bajen antes de que se lastimen. En lugar de gritar o levantar la voz, pídales que por favor dejen de saltar antes de que se lastimen.

Naturalmente, no todos los niños van a obedecer la primera vez, está en su naturaleza. Si deciden no dejar de saltar en el sofá, hable con ellos. Dígales por qué le gustaría que dejaran de saltar en el sofá explicándoles que realmente podrían lastimarse a sí mismos y que hiere sus sentimientos como su mamá o su papá el que ellos elijan no escucharle.

Ayúdeles a entender los efectos que podría tener en la familia si se lastimaran mientras se comportan mal y que usted está tratando de ayudarlos, no de obstaculizarlos. Asegúrate de hablar con ellos, no de gritarles cuando les expliques, ellos realmente toman mejor el tono normal de voz cuando se les habla. ¿No es así?

Cuando esté disciplinando a su hijo por otras conductas agresivas, sin importar el tipo, asegúrese de explicarle lo peligrosa que podría ser una situación si sigue haciendo lo que sea que está haciendo. El impulso de proteger a nuestros hijos en todas las situaciones posibles puede ser abrumador, pero no minimice lo que su comportamiento agresivo puede llevar a, asegúrese de ser sincero con ellos y no mienta sobre las circunstancias que podrían ocurrir. Aunque parezca que no están escuchando, especialmente a un adolescente hormonal, escucharán cada palabra que usted les diga y cada advertencia que usted les dé.

Redirigir estallidos de ira o demasiada energía

 

Si hubiera una manera de embotellar la energía de los niños, los individuos vivirían vidas mucho más saludables y felices. Desafortunadamente, este no es el caso y mucha de la energía que los niños tienen puede manifestarse en estallidos de llanto, rabietas de mal genio, pisotones, gritos y más. La mayoría de los padres han visto esto en algún momento con su hijo o el hijo de otra persona, y la manifestación siempre parece ocurrir cuando el ojo público puede ver todo.

Cuando ocurre lo inevitable, hay un curso de acción que puede resultar muy útil, hacer que su hijo redirija el enojo o la energía de una manera positiva en vez de negativa. El impulso de agarrarlos y llevarlos a casa para evitar una situación más embarazosa está en todos los padres, pero en cambio, redirigirlos puede ser más útil. Por ejemplo, si está comprando en una tienda de comestibles o en una tienda por departamentos y se produce el arrebato, conviértalo en una especie de juego.

Tal vez usted podría advertirles que tengan cuidado porque un personaje ficticio como Santa los está observando y serán puestos en la lista de los traviesos este año hasta que se comporten y demuestren que se merecen estar en la lista de los buenos, tal vez ayudándoles a escoger algunos alimentos que se necesitan en casa. En este punto se sentirán útiles y querrán complacerte volviendo a la lista. Obviamente, este ejemplo sólo funciona con niños más pequeños, pero utilícelo a su favor cuando pueda.

Por naturaleza, los niños quieren ser útiles, así que si su hijo está por encima de la edad en la que Santa Claus no los pondrá en fase, intensifique el juego un poco más. Los niños quieren aprender lo más que puedan, y usar sus arrebatos como experiencias de aprendizaje también puede ser beneficioso. Tal vez, hágales saber si dejan de comportarse mal y ayúdelos a escoger ciertos alimentos que puedan aprender a cocinar su plato favorito.

También puede ofrecerse a hacer lo que quieran para la cena esa noche, no importa lo extraña que sea la receta, si le hacen un trato para que deje de comportarse mal.

¿Eso se considera soborno? Tal vez, pero puede ser una situación en la que todos salgan ganando. Todo lo que necesitas es un poco de creatividad para ayudar a calmar el mal comportamiento que pueden estar exhibiendo, los beneficios hablan por sí mismos.

Prestar más atención al buen comportamiento

 

Los padres han escuchado el mismo razonamiento durante varios años, que un niño actúa porque anhela su atención o la atención de los demás. Si bien puede ser cierto, los niños son diferentes y este razonamiento no se aplica necesariamente a la situación de todos. Es cierto que de repente un niño puede empezar a llorar, gritar, pisotear u otro tipo de mal comportamiento, sabiendo cómo manejarlo puede salvar la cara para futuras ocurrencias.

Si su hijo empieza a exhibir alguna de las conductas mencionadas, es mejor no correr hacia él y empezar a consolarlo inmediatamente. Su mejor forma de disciplina aquí es ignorar el mal comportamiento, y enfocarse en el buen comportamiento. Aunque a usted le resulte difícil alejarse de su hijo que está actuando mal, es algo que tiene que hacerse.

Después de algunos de estos episodios, se darán cuenta de que usted los va a ignorar hasta que cambien su comportamiento y que ser ignorado no es lo que están buscando. Una vez que dejen de comportarse mal y muestren un comportamiento más positivo, asegúrese de otorgarles la atención que buscan, déjeles saber que su buen comportamiento será notado mucho más que su mal comportamiento.

Saber cómo disciplinar positivamente a su hijo puede ser una experiencia de aprendizaje tanto para usted como para ellos. Trabaje junto con su hijo para resolver el incidente en particular que ha ocurrido, y usted encontrará que ellos se mantendrán alejados de ese tipo de problemas y otros malos comportamientos tanto como puedan. Asegúrese de que entiendan que para cada acción hay una reacción, y que ambos deben decidir si la reacción es buena o mala.

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