Cómo detectar la mentira compulsiva en los niños

Todo el mundo sabe que los niños tienden a tratar de fabricar la verdad para evitar posibles castigos o conflictos entre sus grupos de amigos, y esta tendencia a mentir es a menudo el resultado de una educación deficiente. Por lo general, cuanto más estrictas tienden a ser las figuras de los padres, mejores tienden a ser sus hijos cuando se trata de mentir, husmear u ocultar cosas en un intento de preservar algún sentido de control sobre su propio tiempo libre o sus pertenencias y su círculo de amigos. Como tal, un niño puede llegar a ser muy hábil cuando se trata de mentir cuando las circunstancias lo requieren.

Pero, ¿qué significa cuando el niño miente sin tener una razón para ello? Fabricar la verdad cuando no hay ganancia personal involucrada, como evitar el castigo o ganarse elogios o impresionar a alguien más puede ser una señal de lo que se conoce como mentira compulsiva.

La diferencia entre la mentira regular y la mentira compulsiva se explica a continuación: “Mentir significa, tanto a propósito como deliberadamente, presentar información que es completamente falsa o alterada de manera que beneficie al orador. Las mentiras ordinarias son protectoras y se dicen en un intento de evadir los resultados de decir la verdad. Regularmente son mentiras inofensivas, dirigidas a no molestar a la otra persona en un intento de cuidar sus sentimientos o contadas con el propósito de ayudar con la interacción social y construir relaciones con otros basadas en la entrega de lo que ellos quieren escuchar. Sin embargo, la mentira habitual es patológica. La persona miente aunque no busque un beneficio personal, hasta el punto de que las mentiras que cuenta constituyen una gran parte de su identidad”.

Sin embargo, aunque la localización de la mentira compulsiva en los niños difiere de una edad a otra, siempre es el primer paso para poder abordar el problema en consecuencia y tratar de hacer algo al respecto, si no sólo reconocerlo adecuadamente.

Así que la pregunta es ¿cómo detectar la mentira compulsiva en los niños?

Muchos mentirosos compulsivos desarrollan técnicas de mentiras impecables a medida que adquieren más y más experiencia con la mentira, por lo que es más fácil detectarlas más temprano en su desarrollo. Los signos más comunes de mentir son:

– Una sonrisa disfrazada.

– Hagan una pausa en el habla, la mayoría de las veces marcada por rellenos como “um”, “uh”, “ah” para ganar más tiempo para inventar otra mentira, o formas de elaborar sus verdades inventadas.

– Rigidez en la cabeza, la falta de movimiento suele indicar cierto nerviosismo al ser atrapados en una mentira si realizan algún movimiento sospechoso, pero al mismo tiempo el mismo nerviosismo les hará jugar con lo que tengan a mano, marcando un mayor ritmo de autoadaptación, como romperse los nudillos, frotarse la parte posterior de la cabeza, rascarse la nariz y cosas por el estilo.

– Un cambio en el tono de su voz, ya sea que parezca más agudo o que hable a un ritmo más lento.

– Inconsistencia en sus mentiras, debido a lo profundamente arraigado que está el hábito de mentir en su sistema, los mentirosos habituales tienden a no prestar mucha atención a las mentiras en sí mismos y, en la mayoría de los casos, pierden el rastro de todo lo que inventan, lo que hace más fácil atraparlos cuando no están siendo veraces, una vez que las mentiras se han acumulado y empiezan a carecer de sentido cuando se juntan.

Descubrir los signos de mentir en una persona y abordar el problema en el acto no siempre significa que el hábito de mentir se curará, ya que la mentira compulsiva suele ser un signo de la presencia de otros trastornos subyacentes, y estos deben ser descubiertos y abordados en primer lugar, con el fin de llegar a cambiar el hábito patológico de mentir. Ya que estamos hablando de la mentira compulsiva en los niños, es muy probable que el estilo de crianza al que han sido expuestos sea el principal sospechoso aquí, influenciando y moldeando la personalidad del niño, y dado que todavía son pequeños, el estilo de crianza puede ser adaptado para disminuir los problemas ya creados.

El factor clave que se encuentra en la base de la mentira patológica es la presencia de inseguridades, creadas por los padres. Un mentiroso habitual fabricará verdades para buscar la validación que desea de sus padres, amigos y de cualquier otra persona a la que esté tratando de impresionar. Debido a las mismas inseguridades y temores, mentirán para salir de los conflictos que surgen entre ellos y sus amigos o familiares, inventando mentira tras mentira hasta que estén a salvo.

Otras veces, un mentiroso habitual puede inventar cosas para entretener a la gente que le rodea o para aumentar su confianza en sí mismo en situaciones sociales, o para ocultar cualquier tipo de vergüenza que sufra en público, así como para ocultar que puede que no esté tan bien versado en una cierta área de interés y que, en cambio, parezca bien conocido, ya sea al hablar de películas, juegos o cualquier otra cosa.

Sin embargo, otra cosa con los mentirosos patológicos es que, a veces, pueden mentir sin necesidad de una razón para hacerlo y es una de las características más comunes y particulares del trastorno mentiroso compulsivo. Siendo un hábito, mentir les resulta mucho más fácil que decir la verdad, o podrían sentir que es más natural añadir a las verdades antes de entregarlas. A veces puede parecer inofensivo, divertido o lindo, pero si permites que tu hijo se aferre al hábito y lo desarrolle más, llegará un punto en el que las mentiras sólo serán perjudiciales para los demás, ya no siendo aceptables una vez que hayan pasado su etapa de niño lindo.

Con todo lo dicho, problemas como la ansiedad o la depresión en los niños pueden llevarlos a sentir la necesidad de mentir, y cuanto más usan las mentiras como formas de escapar temporalmente de los problemas que pueden estar enfrentando, más se volverán adictos a ellas y terminarán formando un hábito a partir de la mentira.

Si usted piensa que su hijo puede estar luchando con algún trastorno de la personalidad y siente que muestra signos de ser un mentiroso compulsivo, es mejor que lo lleve a un profesional y verifique si sus sospechas son algo de lo que preocuparse o si usted podría estar malinterpretando las cosas. Un terapeuta o incluso un consejero escolar debe ser capaz de decir si algo necesita ser tratado. Su hijo no puede corregir su comportamiento por sí solo, especialmente si ni siquiera se dan cuenta de que están haciendo algo que no deberían estar haciendo, así que su apoyo es el factor más importante que debe tener en cuenta cuando intente ayudar a su hijo.

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