Cómo fomentar el pensamiento crítico en los niños

El pensamiento crítico es una habilidad importante para que los niños aprendan que puede ayudarles a resolver problemas, innovar y ser creativos. Aprender a pensar críticamente también puede ayudar a su hijo en su transición a la adultez para desconfiar de las oportunidades que son demasiado buenas para ser verdad, para evaluar su situación de hecho y para prosperar en nuestro mundo actual.

En la era de la información, la capacidad de acceder, procesar y analizar la información nunca ha sido tan importante. Las cantidades de información buena y mala son casi equilibradas y ser capaz de tamizar lo que se presenta para encontrar la verdad es una habilidad que a muchos les falta. Aprender a darle sentido a lo que no tiene sentido es casi más importante que cualquier otra cosa que su hijo aprenda a hacer.

El pensamiento crítico es la capacidad de mirar un problema o situación, dividirlo en partes pequeñas y luego probar cada parte hasta que se entienda completamente el cuadro completo y se pueda actuar sobre la información obtenida.

Los estudiantes tempranos pueden practicar habilidades de pensamiento crítico a través de juegos y otros tipos de experiencias estructuradas, donde hay una meta al final. También aprenden mucho a través del juego no estructurado. La cantidad de aprendizaje que se produce en una caja de arena es a menudo descartada por la gente que piensa que es sólo “jugar”, pero no podrían estar más lejos de la verdad. Además de las habilidades motoras y sensoriales, su hijo está aprendiendo la causa y el efecto, cómo modificar sus métodos para lograr sus metas y, si juega con otros niños, las habilidades sociales necesarias para desenvolverse en situaciones delicadas.

Usted puede ayudar a fomentar el pensamiento creativo en los niños preescolares rechazando sus preguntas. La letanía de los “porqués” puede ser abrumadora y puede que sientas la necesidad de dar respuestas la mayor parte del tiempo, pero preguntarles por sus pensamientos puede conducirlos a ambos a un viaje de comprensión más profunda. Si te preguntan por qué algo es como es, tal vez pregúntales por qué piensan que es y luego ayúdales a tener una visión coherente de ello haciéndoles más y más preguntas importantes hasta que lo descubran. Aunque este enfoque no es apropiado para todas las situaciones, puede ser un pasatiempo divertido si encuentras situaciones en las que funciona.

A medida que los niños envejecen, usted puede comenzar a darles pequeños proyectos para completar que requieren que piensen más a fondo en lo que están haciendo. Hacer un plan de cena semanal puede ser una manera divertida de aprender a asignar recursos. Ponga algunos modificadores en la pregunta y deje que ellos traten de pensar en ello. Por ejemplo, dígales que necesita una comida el martes que utilice algunas de las sobras del lunes. Déles todos los recursos que puedan necesitar, como libros de cocina o acceso a listas de compras anteriores. Lo importante es que puedan encontrar información y utilizarla para encontrar una solución. Es posible que necesiten más ayuda de la que usted cree, pero también es beneficioso quedarse atrás y dejar que trabajen para superar cualquier frustración leve que encuentren.

Los adolescentes pueden empezar a aplicar el pensamiento crítico a los acontecimientos actuales, hacer preguntas y escuchar es siempre mejor que decirles cuál es la respuesta. Si bien es posible que desee inculcar sus valores en ciertos temas, el poder demostrarlos demostrando que están construidos sobre una lógica sólida y que sus puntos de vista son beneficiosos irá mucho más allá de simplemente tratar de forzar el tema. Si usted ha criado a su hijo para que sea capaz de pensar críticamente, esto le ayudará mucho a tener opiniones informadas sobre casi cualquier tema.

Consejos para cualquier grupo de edad:

1. Más despacio.

Pensar puede tomar tiempo, así que déle a su hijo el tiempo adecuado para entender realmente la pregunta o el problema y luego más tiempo para trabajar en lo que pueden ser múltiples borradores de una solución. Las decisiones rápidas son rápidas, las buenas decisiones toman tiempo.

2. Sea relevante.

Sea lo que sea que su hijo esté pensando, ya sea en el trabajo escolar o en un proyecto personal, relacionarlo con algo con lo que ya está familiarizado es una habilidad clave que debe aprender para que pueda dar un paso adelante hacia una nueva zona de información. Hacerles preguntas sobre otras cosas que han encontrado similares a ésta podría ayudarles a generar algunas ideas para intentarlo.

3. Tenga un propósito.

Tome nota de las habilidades que su hijo ya tiene y de las que son necesarias para cualquier proyecto, problema o experimento que usted espera que pruebe. Asegúrese de no pedir demasiado o muy poco, déles espacio para tener éxito pero también un poco de espacio para crecer. Si tienes cuidado de no dejar que se metan en problemas, pero también de no saltar a la primera señal de problemas, puedes encontrar un equilibrio que conduzca al crecimiento.

4. No tengas miedo de ser tonto.

A veces, en los momentos más frustrantes, es útil hacer el tonto un poco. Pregúntele a su hijo “¿cuál sería la manera más tonta de resolver este problema?” o “¿qué podría pasar que haría que esto fuera mucho peor? Aproximarse a un problema desde diferentes ángulos a veces puede sacar a su hijo del modo de pensar perezoso y permitirle ser realmente creativo en la resolución de sus problemas.

5. Sea comprensivo.

No todas las ideas son ganadoras, pero mientras su hijo siga intentándolo, seguirá aprendiendo. Nadie tiene todas las respuestas perfectamente correctas en su primera salida, especialmente cuando son nuevos en un concepto. El énfasis debe estar siempre en el esfuerzo por encima de los resultados.

Encontrar nuevas salidas para el pensamiento crítico se convertirá en algo natural una vez que empieces, pero si estás luchando al principio, considera visitar la biblioteca para sacar libros sobre ejercicios de pensamiento crítico para niños o incluso para inventar un problema extraño e intentar que se involucren en la solución del problema. “Es una gran pregunta para hacerle a cualquier niño para que empiece a pensar como un solucionador de problemas.

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